lunes, 14 de febrero de 2011

Debajo la baldosa


Me pienso que es mejor meter el poco dinero que tengamos debajo de la baldosa que llevarlo a una entidad de ahorro.

Razones. Acabo de leer con suma paciencia un escrito de tres folios en letra pequeña que nos han mandado a los ahorradores una caja de ahorros. Son seis páginas con un lenguaje técnico, nada popular. ¿Pero no se puede explicar más sencillamente las cosas? Pero ¿no surgieron las Cajas como servicio para comunitarios?

En la entidad me descuentan una cantidad por meter y sacar dinero. ¿No es suficiente con lo que ganan con mis ahorros?

Y luego ¿quién me representa en la junta directiva donde se decide a qué fin se va a dedicar ese dinero mío?

¿Tengo alguna seguridad de que mis ahorros van a un fin ético?

Quien me conoce, ya sabe que mis ahorros son muy pequeños. Pero me dan ganas de retirarlos. Igual se quedan en quiebra las Cajas y los Bancos. Prefiero dedicarlos a una economía solidaria o a una banca ética. Es mucho más económico y no juegan con lo mío. Y además voy a ayudar a que el dinero vaya para compartir con quienes lo necesitan.

Boletín 131

Algunas personas suelen argumentar que no podemos cambiar, que hay estructuras sociales y sentimientos humanos más fuertes que las rocas más duras y, como ellas, inamovibles. Yo no lo creo. No le he creido nunca y no voy a creerlo ahora que me voy haciendo más mayor y tengo que sentirme cada vez más joven. Yo confío y creo en la fuerza transformadora de los seres humanos e incluso, aunque es verdad que a veces tengo dudas, en la fuerza arrolladora de su humanidad.

El médico tunecino Moncef Marzouki, un opositor a la dictadura de Túnez que durante los últimos años había vivido exiliado en Francia y que de nuevo ha vuelto a su país,. Me siento aún más convencido de que, más tarde o más temprano, como dijo Salvador Allende,”se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre”.

“Tengo dos técnicas para mantener una actitud psicológica positiva. La primera es que me digo que el tiempo geológico no es el tiempo de las civilizaciones, que el tiempo de las civilizaciones no es el de los regímenes políticos y que el tiempo de los regímenes no es el de los hombres. Hay que aceptarlo. Si me comprometo en el proyecto de transformar Túnez, con quince siglos de antiguedad, no voy a transformarla en veinte años. Debo aceptar por tanto los plazos del tiempo largo. Y a partir de ahí, no me desanimo, porque mi horizonte no consiste en los próximos seis meses o en la próxima elección presidencial: es el de los próximos cien años, que yo no veré, como es evidente.

Y la otra técnica proviene del hecho que soy un hombre del sur. Vengo del desierto y vi a mi abuelo sembrar en el desierto. No sé si usted sabe lo que es sembrar en el desierto. Siembra en una tierra árida y luego espera. Si cae la lluvia, recolecta. No sé si usted ha visto el desierto después de la lluvia, ¡es como la Bretaña!. Un día, usted marcha sobre una tierra completamente quemada, luego llueve y lo que sigue, usted se pregunta cómo ha podido producirse: tienes flores, verdor…Todo simplemente porque los granos ya estaban ahí…Esta imagen me marcó de verdad cuando era niño. Y, en consecuencia, ¡hay que sembrar! ¡Incluso en el desierto, hay que sembrar!

Y es de esta manera que veo mi trabajo. Siembro y si mañana llueve, está bien, y si no, al menos los granos están ahí, porque ¿qué va a pasar si no siembro? ¿Sobre qué caerá la lluvia? ¿Qué es lo que va a crecer, piedras? Es la actitud que adopto: sembrar en el desierto… “ ( Juan Torres )

domingo, 16 de enero de 2011

El arca de Noe

Dice el relato mítico que ante el diluvio que iba a venir, Noe prepara una arca donde meterse él, su familia y representantes de todos los animales.

Pues yo ya estoy pensando en el diluvio que nos viene encima: la propaganda de las elecciones. Nos lloverán cartas, correos electrónicos, carteles, muchos carteles, cuñas de radio, spot de tele…mítines..

Me permito varias sugerencias:

Lo principal de todo es que conozcamos las propuestas de cada partido y las estudiemos. Así que nos den de una forma corta, veraz, breve los planteamientos de cada uno

Pienso que los carteles no mueven a nadie a votar en uno u otro sentido. Pienso que muy poquitas personas se paran a ver el cartel y a estudiarlo. Yo los suprimiría

Es importante aprovechar las elecciones para hacer personas. Que nos ayuden no a conseguir votos, sino a formarnos una opinión, a contar con nuestras ideas, a hacer pueblo.

Que nunca nos hablen mal de los “otros” sino que expongan claramente su propuesta

Que se aprovechen los medios de comunicación en plan de exponer, dialogar, enriquecer los pareceres. Los juicios de personas no nos interesan. Cada ciudadano-a los conocemos y vemos su idoneidad.

No se trata de ganar o perder. Ese lenguaje es pernicioso. Se trata de mejorar la situación

Si veo que las cosas no van por ahí, me construiré mi arca para no dejarme seducir y arrastrar por la propaganda. E invito a los que quieran a juntarnos para poder subsistir y hacer un estudio serio de las propuestas electorales. Así, salvaremos por lo menos algunos árboles con el no uso del papel y sobre todo algunas personas: seguiremos siendo personas conscientes, libres y responsables. Antes de que el diluvio de la propaganda nos inunde.

Algo más que caracoles



De siempre he visto que hay algunas personas que recogen caracoles y luego los venden. Así sacan sus buenos euros. Ya sé que por ahí no va economía. Pero sí que sufro cuando veo algunas alternativas que quizás en mi ingenuidad creo que pudieran aportar algunos puestos de trabajo y alguna riqueza. Y sobre todo, un camino a recorrer
Son pequeñas cosas. Las orillas del Ebro, en algunos tramos están muy abandonadas y llenas de árboles secos, unos cayéndose y otros caídos. ¿No podría ser una buena fuente de trabajo? ¿Y esa madera no sirve para nada? ¿No merece la pena limpiar los ríos?

También veo, paseando por muchas zonas de la Rioja, fincas sin labrar. Entiendo que tal como están los precios de los productos, no merece la pena a veces, sembrar. Pero, pensando en algo más sencillo, ¿no podrían varias familias ocupar el tiempo y sacar algunos productos para comer y quizás para vender? Además, lo más interesante sería que están ocupados y un poco ilusionados.

Un tercer yacimiento de trabajo, ya mil veces comentado, son los montes: plantarlos de árboles. Tenemos mucho terreno lleco y mucha variedad de árboles que pueden ser más o menos apropiados para cada lugar. Esto da una riqueza al medio ambiente y puede ser más tarde, rentable.

Es sorprendente cómo se busca la chatarra, e incluso la abundancia de robos que hay en los metales. ¿No puede haber una fuente de ingresos en la siembra y recogida de hierbas medicinales? ( Por desgracia a veces ya la hay en marihuana…)

Sin duda que cada persona tenemos algunas alternativas. Pongámoslas en común.

Me parece fatal que se quiten los 426 euros a las familias sin recursos. Pero se debería dar ese sueldo y a la vez apoyar que esas personas paradas desarrollen algún trabajo en alguno de estos u otros campos. Hoy hay que darles la pesca... Pero mientras, enseñando a pescar