martes, 25 de octubre de 2011

Quemar los cadávares


Según los antropólogos, la cremación del cuerpo de los muertos se practicaba ya al final del período neolítico y también encontramos algunas señales arqueológicas de este ritual en la zona habitada por los cananeos alrededor del 3000 a.C. Los poemas de Homero hablan de ella como un rito de homenaje a los héroes griegos durante la guerra de Troya y sabemos que en Roma se extendió en los últimos tiempos de la República. Pero es en las tradiciones del hinduismo donde se da mayoritariamente esta práctica que incluye la quema de la pequeña nave que transporta los restos de quien ha fallecido. También cremaban a sus muertos los vikingos hasta su desaparición hacia el final del primer milenio.
Los pueblos semitas preferían la "inhumación" y la costumbre fue continuada por los israelitas y por las primeras comunidades cristianas hasta nuestros días. Al "entierro", esto es, depositar en la tierra, se agregó el conservar el cadáver en un féretro colocado en nichos o bóvedas.
En la modernidad, algunos grupos del Occidente ilustrado solicitaban la quema de sus cuerpos para negar "la resurrección de la carne", ya que imaginaban que la dispersión de los restos impediría lo proclamado por la fe; por tal motivo la Iglesia Católica prohibió la cremación (salvo casos de peste o situaciones de fuerza mayor) privando de sepultura eclesiástica a quienes la hubieren solicitado.
Para comprender la intensidad de esta "disputa" en su contexto histórico, basta saber que en 1891, Annie Bessant, suprema directora de la Sección Europea de la Asociación Teosófica se consideraba una entusiasta defensora del "ateísmo, la República y el entierro civil".
-En ese mismo clima, la cremación estaba reprobada, entre otros motivos, "por las perversas ideas de que están imbuidos y los fines depravados que persiguen sus más entusiastas defensores entre los cuales se cuentan los afiliados a la masonería, como puede verse en la Instrucción del Santo Oficio del 19 de mayo de 1886...".
Pero esa prohibición fue radicalmente modificada durante la celebración del Concilio Vaticano II en 1964 "Se puede conceder las exequias cristianas a quienes han elegido la cremación de su propio cadáver, ".
,Por diversos motivos, hoy muchas personas creyentes pidan la cremación.
Qué hacer con las cenizas? Algunos guardan la pequeña urna en sus casas, otros la entierran en el jardín o arrojan las cenizas al mar o al campo.
Respecto a esta opción, se debe exhortar a los fieles a no conservar en su casa las cenizas de los familiares, sino darles la sepultura acostumbrada, hasta que Dios haga resurgir de la tierra a aquellos que reposan allí y el mar restituya a los muertos (ver Apoc 20, 13)" (254).
La cita que remite al Apocalipsis dice: "El mar devolvió a los muertos que guardaba; la Muerte y el Abismo hicieron lo mismo y cada uno fue juzgado según sus obras". Según los comentaristas, "el mar" era antiguamente considerado como el símbolo del caos y del mal, por eso el vidente anuncia: "Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más" (Apoc 21, 1).

Diez familias


Sigo con el tema de la página anterior. ¿Podemos empezar a apadrinar nosotros? El camino es así: preguntamos a los trabajadores sociales una familia que necesite ayuda: Y luego, nos apuntamos en la parroquia 10 familias. Pensamos qué necesita y en qué le podemos ayudar y a su vez en qué nos puede echar una mano. Sin duda que no va a ser difícil. Y además, entre los quehaceres con esa familia que nos indiquen va a estar el que alguna persona dedique tiempo a enseñarle a cocinar, coser, organizar las comidas…. Si lo hacemos, en dos años, esa familia seguro que se va a poder defender por sí misma y va a ganar en su forma de vivir. De momento, las familias que os animéis a hacerlo, me dais el nombre y veréis cómo la cosa funciona

Y si queréis, en la casa parroquial vivimos tres personas y hay dos jóvenes dispuestos a echar una mano en labores y lo mismo a recibir ayuda de ropa, comidas, integración en el pueblo… Podemos empezar cuando querais,.

Apadrinar


Es costumbre que cuando nace un niño, hay algún familiar que le apadrina. Y no me refiero ya al aspecto de la fe cristiana, sino a un apadrinamiento total. Esas personas se preocupan de alguna manera de ese niño. Lo mismo ocurre en algunas ONGs que ayudan a que personas de nuestro país “apadrinen a niños del tercer mundo”.

Hoy veo necesario en nuestra tierra y en nuestra España “apadrinadores”. Personas que tomen a otra familia, para conocerse, para apoyar, compartir,

No lo veo tan difícil: una familia puede prestar apoyo moral, aportar parte de la hipoteca, compartir alimentos,…. Y a su vez recibir ayudas humanas de la otra familia de arreglos domésticos, acompañar a los abuelos, cuidar a los niños…

¿Qué os parece si creamos familias apadrinadoras? Cada uno en la medida que pueda. Pero es cierto que el conocimiento y el cariño hacen milagros y en casos de necesidad es muy fuerte la ayuda que se puede prestar.

No se trata de paternalismos sino de compartir la suerte y la realidad. Vamos a salir enriquecidos todos, si no económicamente, sí humanamente

¿Cuántas personas, cuántas familias hay en La Rioja con dificultades? ¿Cuántas familias estamos con un vivir desahogado? Mientras la manifestación de los indignados, las terrazas estaban abarrotadas. .Porque podemos pensar que ese apadrinamiento se puede hacer entre varias familias. Se me ocurre, a brote pronto, que si cada diez familias apadrinamos a una que pasa necesidad, sería una forma estupenda de ir caminando y buscando alternativas. Busco las nueve primeras y empezamos.

Yo creía que era una idea mía y veo que en Italia ya lo están desarrollando. Animo. A apadrinar.

domingo, 16 de octubre de 2011

Las peras de abajo


Muchas veces preguntamos a los niños qué quieren ser de mayores y enseguida nos responden algún oficio, alguna carrera que sea de personas famosas, importantes en la sociedad.

Pues yo de mayor quiero ser pequeño. Cada vez veo más importante ser pequeño.

El mundo pensamos que lo cambian los poderosos, los famosos. Esos llenan las páginas de los periódicos y revistas y llenan los programas de la tele. Pero lo que realmente influye en la marcha de la sociedad son los débiles, los pequeños, los enfermos, los marginados. Una familia se mueve por los niños que nacen y por los abuelos que necesitan ayuda. Un pueblo se aglutina por una necesidad sentida. Unos obreros su mueven por el cierre de la empresa. Oigo a personas de algunos partidos temblarse porque pueden perder el poder. Y yo lo veo como algo positivo. Es en los momentos de debilidad cuando realmente se valoran las cosas y las personas, es la sencillez, el no contar lo que hace realmente cambiar el mundo.

Y es que estar abajo hace ver la vida de distinta manera, y sobre todo ayuda a coordinar fuerzas e ir transformando el mundo

Lo voy experimentando estos días. Las peras de arriba del árbol ya se han pasado. Las que están más abajo, con la frescura, siguen verdes y posibles de guardar

He escuchado la charla sobre los animadores que trabajan con personas de la calle. Me maravilla la frescura, el interés, la novedad de sus planteamientos. Se nota que están con personas de abajo en la sociedad y eso les da frescura, iniciativa. Menuda lección me están dando sobre informática los niños ….

Es el mundo visto desde abajo. ¿No os suena aquello de “Gracias, Padre, porque has revelado estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla?”

Me voy a la puerta porque está llamando un transeúnte y ése un libro de ciencia.

….

Las farolas de mi pueblo


Apenas anochece, automáticamente se encienden las farolas. Ellas ayudan a superar la obscuridad

Así pasa en la vida. Seguramente que descubrimos muchas cosas negativas en nuestra vida y en nuestro entorno. Pero siempre será positivo el ver lo bueno, la cantidad de realidades positivas que hay en nuestra vida. ¿Por qué no hacemos una lista? Sería interminable. Pero voy a apuntar alguna:

Cada uno tenemos: un cuerpo. Y podemos ver, andar, hablar, oler, escuchar, cantar ,comer, pensar….Nos damos cuenta lo que vale esto en nuestras vidas, cuando nos falla o enfermemos o carecemos de algo de ello.

Tenemos una familia: y están los padres, hijos, abuelos, tios, primos… Y muchas amistades y muchas personas que nos quieren y a la las que queremos

Tenemos : un sol, una luna, unas estrellas, un calor y un frío, un agua ,una naturaleza, unos montes, unos campos, una fruta, una hortaliza, un viento, una frío y un calor, un rio y un mar. Un desierto y unas montañas. Una nieve y una lluvia..

Y sobre todo: hay personas que aman, piensan, dialogan, colaboran, son nuestras amigas, trabajan, ríen y lloran. Sufren y gozan, cantan y meditan en silencio, sufren y gozan.