viernes, 23 de diciembre de 2011

Viviendo la ternura


Lo que vivimos, si nos paramos a sentirlo, nos trasforma profundamente. No se trata de pensar o de hablar mucho sino de saborear y gustar, de hacer experiencia, de dejarnos afectar por lo ya vivido en nuestros diferentes ámbitos de la vida, de manera que estos nos hagan acceder a lo profundo y verdadero de nuestra persona..

Desde nuestra vulnerabilidad, desde nuestra ternura, nos permitimos ser cauce tanto hacia fuera como hacia dentro, favoreciendo nuestra vida y facilitando la Vida en los demás.

Objetivos:

Interiorizar y hacer experiencia.

Profundizar en nuestra experiencia de manera que ese lugar interior sea el que nos sostenga.

Dejar que resuene nuestra vida con la Presencia que nos habita.

Contenidos :

Diferentes prácticas y dinámicas sencillas que nos permitan compartir.

Trabajar diferentes valores: invitación , gratuidad.

Oración -meditación…

Metodología:

Evocar la realidad a través de cuentos, películas, música.

Conectar nuestra experiencia vital con diferentes textos evangélicos y de otras tradiciones.

Compartir y enriquecernos desde nuestra realidad

Celebrar nuestra vida: oración /meditación final.

Cuestiones prácticas:

Ser puntual.

Realizar la sencilla tarea que os encomendemos para la siguiente sesión.

Organizarnos para traer dos o tres termos con café y leche para el descanso.

Ganas de compartir.

Tendremos una sesión en enero, otra en febrero y la tercera en marzo.

Es el sábado de 10 a 13,15

En enero es el sábado, día 14. Precio: 1 euro.

Dadme el nombre antes del día 5 de enero.

Nos acompañan como animadores personas de Cáritas

Un billete por favor

Andrés y Lucas cogieron sus ahorros y se los dieron al vendedor de billetes del tren de Madrid. Andrés tenía 11 años y Lucas 7.

-Por favor, dos billetes para Logroño.

-Si claro, ¿dónde están vuestros padres?

-Venimos solos- dijo Andrés.

- En ese caso no puedo daros los billetes, tenéis que ir con vuestros padres, sois menores.

Andrés, como vio que era imposible que le vendiera los billetes empezó a llorar y a contar porque querían coger ese tren.

-Nuestros padres se divorciaron hace dos años, desde entonces las cosas no nos han ido muy bien. Mi padre juega, bebe y debe mucho dinero y le están embargando el coche, además hace meses que no le vemos.

Mi madre, al divorciarse, se disgustó y como era ama de casa tuvo que buscar trabajo, con mucho esfuerzo encontró la limpieza de una sala de recreativos por la noche, por el día duerme, llora y bebe. Nos quiere mucho, pero nunca llegamos puntuales al colegio, a mi hermano le cuesta hacer los deberes y yo le ayudo cuando termino mis tareas, la casa está sucia, y si un día me dejo las llaves nos recoge Tina, una vecina muy maja. A veces también desayunamos con ella porque en casa no hay leche.

Así que queremos ir limpios al cole, cenar calentitos y mi hermano necesita que le cuide alguien más que yo.

- ¿Y todo eso lo conseguiréis con dos billetes de tren?

- Si, en Logroño, están mis abuelos.

Lucas miraba a su hermano mientras recogía los billetes y esperaban el tren.

Rodrigo San Pedro Puente

(Primer premio Concurso de redacción sobre la Constitución Española)