jueves, 22 de junio de 2017

Corto y claro

Muchas hojas parroquiales y diocesanas, suelen en cada número informar de las actividades que  se van a realizar en cada parroquia o diócesis esa semana con los horarios y detalles oportunos. A mí me gusta más que la hoja parroquial enfoque de alguna manera los acontecimientos de la semana y empalme con los hechos y opiniones que circulan en la sociedad.

Estamos faltos de que se haga una lectura creyente de la realidad, de lo que ocurre, de lo que se dice y se vive en el mundo.  Por supuesto con criterio cristiano, es decir descubriendo las semillas del Resucitado en todo lo que se vive. Con píldoras de Evangelio

Jesus se fijaba en la vida cotidiana y de cualquier cosa   sacaba una parábola para explicarnos cómo es el Padre y el Reino.
Las encíclicas son estupendas, pero a mí me cuesta leerlas enteras y a los cristianos  de estos pueblos les sobrepasa totalmente.Necesitamos pequeños escritos, aunque sea tratando diversos temas, pero que se dejen leer.

Es cierto que hoy prevalece la cultura audiovisual,pero pequeños escritos pueden servir.  Y sobre todo, si tienen un matiz que transmita
Nos hace mucha ilusion: dos curas , ya jubilados, están haciendo en el hogas del ayuntamiento, un curisllo sobre cómo contar cuentos.Mucha teologia,sí,pero también saber contarla
Lo expresa muy bien el papa Francisco.pero me gustaría que el papa, los obispos, los curas, lo pongamos en práctica con creatividad y osadía. que la buena noticia impatcte, que no suene a repetido sino vino nuevo en odres nuevos

¿Podemos soñar con que algun dia la Iglesia transmita el mensaje cristiano con otras palabras ?  Porque es muy dificil de digerir”engendrado,no creado”...... Creo que  hay autores que están traduciendo el evangelio al nivel d e las personas sencillas.Que todos lo podamos entender. Encuentro en el evangelio muchas palabras,propias de otra cultura rural y agrícola, que hoy muchos jóvenes  no  entienden. 
Y no es esa la dificultad mayor, sino dichos de Jesus que siento que habría que traducirlos para que se entiendan hoy.   Bonita tarea  
Yo tenía un párroco que antes de sacar las hojas de los domingos, se las pasaba a una maestra parvulista para que las corrigiese

 Algo así...y es lo mismo que cuando hay que hacer una carretera por un sitio dificil, se pide ayuda al ingeniero .y cuando en muy requetedificil, se pregunta al cabrero del pueblo , porque Dios es Dios de todos,pero sobre todo de los sencillos del pueblo

Lo importante

Hace años ansiaba cosas extraordinarias, buscaba relaciones perfectas, esperaba que me admirasen por algo, estudiaba con ahínco para llegar al diez, me medía con la perfección, tenía siempre miedo a no estar a la altura y exigía tanto a los demás que siempre me fallaba y me fallaban.
Con el tiempo entendí que lo extraordinario es que amanezca cada día, que se abran las flores en primavera, que un niño venga al mundo, que se deje a un abuelo mostrarse sabio, que la luna siga inspirando a los poetas, que los sentidos perciban tanto y la intuición no falle, que un sueño pueda ser más real que una evidencia, que las abejas fabriquen dulce miel, que la amistad no se agote o que el silencio hable más que las palabras.
 Hoy ya no quiero personas perfectas a mi lado, ni pegadas al espejo, ni pagadas de sí mismas, tan solo saborear la amistad.
No espero que me admiren, sino querer y que me quieran. No quiero dieces si se llevan la alegría de aprender de los errores.
Ni quiero enterrarme solita por miedo a fallar o a que me fallen.

Individuos que no llegan a ser personas

He leído, en una revista, lo siguiente:”Millones de individuos no llegan a ser personas: su vida es solo producir, consumir y divertirse”. (“muy fuerte, ¿verdad?”).
Me parece muy dura y muy fuerte esta afirmación. La hace Rafael Díaz Salazar, profesor de Relaciones humanas y políticas en  Madrid.
Lo razona así: la meta de los individuos es obtener el máximo de  experiencias vitales, conseguir el bienestar material y todo el confort posible.
Se tiende a identificar educación con enseñanza. Y lo que se enseña está cada vez más relacionado con conseguir bienes  y luchar  por ello contra los demás.  Se llega a concebir y vivir la vida como un mero comercio de comprar y vender. Lo importante es tener. Y las carreras que más se hacen son las relacionadas con los negocios, dejando a un lado los contenidos del arte, la literatura, la filosofía y la formación del carácter y la personalidad. Esas materias van perdiendo peso y otras como “Iniciación a la actividad emprendedora y empresarial” empiezan a inculcar en los jóvenes otros valores. No nos debe extrañar haber oído estos días cómo las organizaciones empresariales quieren decidir sobre qué se les enseña a los niños y jóvenes en los centros educativos. La escuela al servicio de la empresa.
No hemos nacido para trabajar y consumir sino para vivir en plenitud y en fraternidad.
Lo más importante es aquello que nos ayuda a  desarrollar la interioridad, la iniciación a la acción social y a crear estilos de vida alternativos.  Según la Unesco hay cuatro pilares en la educación: aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a convivir y aprender a ser. Añade un quinto: aprender a transformar la realidad.

Coloquémonos alrededor del altar

Me pasa últimamente muy a menudo. Cuando presido una boda o un entierro, resulta que las personas asistentes  no responden. Es más, veo que no saben lo que hay que responder en misa.
Es la falta de costumbre.
Y por supuesto, es respetable. Yo lo siento porque a mí me encanta el celebrar una eucaristía con los fieles, todos a una, en comunidad. Viviendo el Recuerdo, la Presencia y la Acción de Jesús. Eso me anima y me ayuda.
No se trata de ninguna ceremonia donde hay que colocarse a la derecha o a la izquierda, sino estar junto con otros cristianos viviendo la Presencia de Jesús, Muerto y Resucitado.
Qué grande y qué profundo revivir la entrega de Jesús y cumplir su mandato de entregarnos nosotros a los demás.
Ciertamente igual no ayuda demasiado a crear ese espíritu, cuando los que vamos a la eucaristía, nos colocamos cada uno en un banco y no nos sentimos comunidad cercana.
Hay días que hacemos un prodigio: con 24 personas ocupar 25 bancos.
Es gozoso el sentirnos cerca, el compartir nuestras alegrías, penas y oraciones, el celebrar en familia.
Yo por lo menos, disfruto un montón cuando estamos todos en torno al altar. Siento y percibo la fraternidad.

Ánimo: coloquémonos alrededor del altar, lo más cerca posible.

Las varas de avellano

En un pueblo había un padre de familia numerosa, con huerto y una casa. No tenían otra cosa. El padre sentía llegar su hora. Quiso darles un consejo pero no se lo dio por palabras. Se lo dio con un ejemplo.
Los convocó a los cinco. Todos en su habitación. Diciéndoles con cariño: “me vais a hacer un favor: bajaos los cinco al huerto, llegaos al avellano y me subís cada uno con una vara en la mano”.
Los hijos todos pensaron que su padre desvariaba. Pero los cinco subieron, cada uno con su vara. “La herencia de vuestro padre, hoy la vais a recibir. Escuchad con atención lo que os voy a decir: Tú, que eres el más pequeño, recoge las cinco varas y pártelas todas juntas. No te va a suceder nada”.
Grandes fueron los esfuerzos no lo pudo conseguir. El hijo se puso triste, el padre se echó a reír. Las varas fueron pasando del más pequeño al mayor, pero complacer al padre ninguno consiguió. El padre tomó las cinco y las volvió a repartir, mandando que las partiera cada uno por sí. Cada cual partió la suya con suma facilidad.
“Esta es la herencia, hijos míos que os voy a dejar: si el día que yo muera vais cada uno por un lado no llegareis a ser nada, la vida solo da palos. Si los cinco estáis unidos os apreciáis como hermanos, no habrá ninguno que parta las varas del avellano”.

Con esto quiero deciros: “La unión hace la fuerza, ninguno os vencerá aunque no os lo parezca “.

jueves, 8 de junio de 2017

Yo no soy rico



Eso lo decimos todas las personas de los tres pueblos. Pero sí que tenemos un buen vivir. No nos falta y nos vamos defendiendo. Y eso posiblemente nos va creando un hábito de comodidad, de “con tal de estar yo bien, allá cuidados “.
Es curioso pero yo voy descubriendo y experimentando en la vida que las personas cuando no tenemos abundante, cuando pasamos dificultades, nos acordamos más de los demás, somos más generosos. Es aquello de la viuda del evangelio que echó en el cepillo dos monedas que era lo único que tenía.
La cultura de buen vivir nos puede ir conquistando y aunque no seamos millonarios, pero nos tira el pensar en casa y en mi comodidad. Y resulta que da gusto vivir cuando cada uno miramos por los demás. Y esto además no cuesta sacrificio, sino que produce una inmensa alegría a nosotros y a los demás.
Es un patrimonio que hemos recibido de nuestros mayores: la solidaridad entre todos, la ayuda a todos, el pensar en los demás.
Nuestros problemas se solucionan mucho más cuando todos somos para todos.

Cambiar el mundo



Muchas pequeñas cosas, hechas por personas sencillas, en muchas partes de la tierra, son capaces de cambiar el mundo
Hay pequeñas cosas:
-          coger un papel del suelo y echarlo a la papelera,
-          repartir unas hojas por las casas ,
-          recoger una medicina en la farmacia y llevársela al paciente,
-          dejar que pase otra persona al médico antes que yo,
-          hablar solo bien de las personas,
-          regalar una lechuga,
-          cubrir con el paraguas a quien se está mojando,
-          avisar que ha venido el camión de la pesca,
-          dejar el sitio para sentarse a otra persona,
-          visitar a un enfermo....
-          tener buen humor y manifestarlo
Podemos hacer la lista muy larga. Pero podemos darnos cuenta de que con estas cosas tan sencillas, podemos cambiar el mundo y hacerlo mucho más habitable.
Una persona regaló a otra vecina unas fresas y encima se las dio apañadas. Así se endulza el mundo. Mucho más que con todos los discursos.
Qué alegría me ha dado en el Mercado Solidario ver a los niños tocando sus instrumentos con los músicos mayores. Por ahí se empieza.

Mercado solidario.



Gerardo Villar Pérez

Yo ya sé que hago un poco el ridículo vendiendo números para una rifa en el mercado Solidario de las Cáritas de la zona de Santo Domingo. Pero es que la finalidad de esos dineros me animan: Crear un centro médico en República Dominicana, adonde van médicos de Logroño a ayudar y a crear un Teatro Popular contra la violencia en Bolivia.
Por supuesto que a nadie le obligo a colaborar.  Me gustaría más que diésemos el dinero voluntariamente sin pedir nada a cambio. Pero la salud de tantas personas. El que sufran no violencia de tantas mujeres, me parece algo importante para mi conciencia. Diría “voy mendigando para los pobres”.
Además hay una alegría. Ese dinero va directamente a través de los médicos. En concreto de Joaquin Yanguela y de  una monja de Cárdenas al Teatro de Bolivia.
Venzo mi pereza y mi vergüenza y me atrevo a pedir para ellos necesitados. ¿Qué pido yo cuando tengo necesidad? Ayuda, del tipo que sea. Me encanta la cantidad de personas que de una u otra forma colaboráis con estos proyectos. Felicidades. Cada uno actúa en su conciencia. Pero da gusto ver personas de tantos pueblos, cada una con su trabajo y su colaboración.
Lo siento como en el evangelio. Cuando Jesús vio a las muchedumbres sin comida, hizo que se repartiesen aquellos panes y peces. Y todas las personas pudieron comer. Qué suerte tengo que puedo  ser la voz de quienes lo necesitan.