martes, 28 de septiembre de 2010

La fiesta del mosto

Llegaron las fiestas de San Mateo. Y como acto central, la ofrenda del primer mosto a la Virgen de Valvanera. Año tras año se van repitiendo los mismos actos: Todo según el protocolo civil y religioso.
Se me ocurre sugerir que podíamos introducir algún cambio: no en esos actos: pisado, uvas, ofrenda. Pero sí echo en falta a los vendimiadores de verdad; a los que recogen la uva cortándola con rocío o con lluvia, a los que la han cuidado a lo largo del año podando, desnietando, echando azufre... A los carrilanos en busca de uva para recoger.
Por eso, se me ocurre sugerir: ¿Por qué en un lugar preferente -en presencia y en palabra- pueden estar los labradores y los temporeros de la viña?
Ya el sábado, 11 de septiembre los agricultores hicieron en la manifestación la ofrenda de sus sudores y sus problemas: los vendimiadores temporeros viven recogiendo la uva con mucho sudor e incomodidades
Pero ¿ a que estarían bien, ahí en el centro de la concha del Espolón, como actores principales los labradores y los vendimiadores, no de titulo sino reales? Es cuestión de protocolo o de cambiar las cosas. Porque ofrecemos el primer mosto a Nuestra Señora de Valvanera que sigue el protocolo de «el más grande es el que más sirve» y «Dios derribó a los poderosos de sus tronos y ensalzó a los humildes». Es el protocolo del Evangelio. Y ahí sí que hay lugar para los temporeros. Todo es cuestión del protocolo que usemos.

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