lunes, 13 de junio de 2011

La revolución de los claveles

Lo recordamos: en Portugal los cañones estaban cargados de flores. Ahora, a la violencia ejercida por la policía, responden los indignados a nivel estatal con flores. Me ha dejado impresionado. Me hace pensar que ese movimiento tiene futuro. Propuestas, alternativas a la sociedad y al modo de mandar, pero vivido desde la no violencia, desde la profundidad de la poesía vivida. Me parece un camino muy interesante. Es una minoría ahí, pero su eco llega a multitud de personas. Es una apuesta por otro tipo de mundo en el que no mande el dinero, en el que las minorías tengan su voz escuchada, en el que lo asambleario sea una magnífica forma de estar todas las personas presentes.

Si cunde esa llamada de responder a la violencia de palabra, de hechos, va a surgir una nueva forma de vivir. Y venceremos no con la razón de la fuerza sino con la fuerza de la razón. Y sobre todo de la compasión.
Pasa por mi casa un transeúnte buscando trabajo. Ni siquiera muestra indignación. Camina y busca. Igual lo bueno es escucharle en su silencio. Porque me preocupa que muchas personas ni siquiera están indignados, porque no pueden tener si eso.
Parece que el movimiento se va a los barrios. Como entremos los mayores y las personas discapacitadas, y los transeúntes, esto no hay quien lo pare.
Buen camino: va a las bases, hacia abajo. Y siempre en el campo las plantas crecen desde el suelo. Sobre todo los rosales que dan hermosas rosas.

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