lunes, 19 de noviembre de 2012

Hacia lo común



  Me hace gracia. Vamos  echando cine en viernes, en domingos, a distintas horas.Y siempre hay personas que me dicen:” por qué no lo haces a otra hora”.   Hay aquí un problema mucho más extenso que la oportunidad del horario de proyectar una película.   Descubro lo difícil que nos resulta el ponernos de acuerdo para algo y el saber conjuntar intereses.
 Sin duda es muy difícil hacer algo a gusto de todas las personas, pero igual necesitamos saber ceder, organizar mi vida en bien común, superar a veces mis intereses por los intereses comunes.
  De momento, algo fundamental es pensar las cosas y decidirlas en grupo. Pero para eso, hay que estar, participar, opinar.   Nos da mucho miedo dar nuestra opinión por si no agrada  a los demás.  Pero es indispensable el organizar las cosas entre todos, el opinar, el decidir contando con todas las personas., aun sabiendo que nunca podrá ser a gusto de todos y que algunos –pocos o muchos- tendremos que  aceptar la decisión de los demás.
Es muy cómodo quedarme en la barrera y luego aplaudir o chiflar a los toreros.   Hay que meternos en arena y, con el riesgo de acertar o equivocarnos, dar nuestras alternativas.  Y eso, además  hace pueblo, hace comunidad, asamblea.
Si son muy pocos los que organizan o deciden, corren el riesgo de  no acertar.  Pero la causa está en que los demás no digamos  nuestra opinión y nos compliquemos en ella.

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