lunes, 12 de agosto de 2013

Como un ramo de flores



Cuidado que hay ramos bonitos de flores. Han recogido en la huerta las mejores, las más frescas, las más sanas, las que están todavía en capullo y confeccionan un  ramo precioso.

¿Por qué no hacemos igual en la sociedad? Os imagináis que recojamos un ramo de personas que puedan trabajar en la política, en la banca, en la sociedad, en los ayuntamientos? Sería cuestión de ir recogiendo las personas que estén sanas moralmente, que puedan prestar un buen servicio como el olor  de las flores.   Ahora  que tanto huele la corrupción en tantos niveles, me afianzo cada vez más  en listas abiertas en la política, en los ayuntamientos, cámaras legislativas, consejos judiciales…


Y cuando huelen o se ajan, se les quita del ramo. Personas corruptas no pueden ocupar un cargo público.

Con los medios  técnicos que hay, sería relativamente fácil hacer las listas selectivas para esos cargos, pudiendo elegir no por partidos sino por personas. Y elegir directamente cada persona

Y sobre todo, las flores, en cuanto pasan unos días hay que cambiarlas. Empiezan a perder hojas.    Nadie en ningún cargo más de  cuatro o cinco años.

Y dicen algunas abuelas que es bueno echarles lejía para que se mantengan más sanas.  Pues eso, sistemas de control, saneamiento,

Porque lo bonito es que las flores den lo mejor de sí, adornen, den buen olor.  Y lo hacen gratuitamente, sabiendo que luego pasaran y vendrán otras.

Y hay muchas muy válidas en los rosales, y en las huertas.

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